Transporte de mascotas en Gipuzkoa: el animal viaja aparte
Perros y gatos en vehículo climatizado, con transportín anclado y paradas pactadas. Nunca en la caja del camión de los muebles. Si sales al extranjero, te decimos qué papeles necesitas y con cuánta antelación pedirlos.
Vehículo climatizado
Con el animal acompañado
Transportín IATA
Válido también para avión
Paradas con agua
Paseo con correa doble
Frontera y papeles
Pasaporte, chip y rabia
Lo primero: no metemos animales en el camión de mudanzas
Es lo que más nos preguntan y la respuesta es clara. En la caja de un camión de mudanzas no hay ventilación controlada ni temperatura: en verano el interior de un furgón cerrado pasa de cuarenta grados en media hora. El transporte de mascotas lo hacemos en vehículo aparte, climatizado, con el transportín anclado y con alguien pendiente del animal durante todo el trayecto.
Y hay otra razón para sacar al animal antes de empezar: el día de la mudanza es el peor día del año para un gato. La casa se llena de desconocidos, desaparecen los muebles y las puertas se quedan abiertas horas. Hemos tenido que parar mudanzas en Donostia y en Errenteria porque el gato se había metido detrás de un armario y nadie lo encontraba. Lo sensato es que el animal salga de casa antes de que llegue el primer bulto al rellano.
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Sin otros animales en ruta
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Cómo preparamos el viaje
Lo primero es el transportín, y conviene que no sea nuevo del día. Un animal metido por primera vez en una caja desconocida, justo el día en que le desmontan la casa, lo pasa mal. Recomendamos dejarlo en el salón una o dos semanas antes, abierto y con su manta dentro, para que entre y salga por su cuenta. Ese detalle cambia el viaje entero.
Después está la ruta. Dentro de Gipuzkoa las distancias son cortas y el animal va directo. Para trayectos de varias horas planificamos paradas cada dos o tres, con agua y, en el caso de los perros, paseo con correa doble. Al gato no se le saca del transportín en un área de servicio por muy buena intención que haya: es la forma más habitual de perder un gato en un viaje.
Perros: el tamaño manda
Un perro pequeño viaja bien en transportín rígido. Uno grande necesita uno acorde, y la referencia es la norma IATA aunque no vaya en avión: debe poder estar de pie sin agachar la cabeza, girar y tumbarse. Con razas braquicéfalas —bulldog, carlino, boxer— extremamos el cuidado con la temperatura, porque respiran mal con calor, y hay compañías aéreas que directamente no las aceptan en bodega. Si tu perro se marea en coche, dínoslo: ajustamos ruta, paradas y ayunas previas.
Gatos: sufren el territorio, no el viaje
El gato va en transportín cerrado, parcialmente cubierto con una tela para reducir estímulos, y no se abre hasta llegar. En destino conviene dejarlo unos días en una sola habitación, con su arenero, su comida y algo que huela a la casa anterior, antes de darle acceso al resto. Los difusores de feromonas ayudan y cuestan poco. Y un aviso muy de aquí: revisa las mosquiteras y las ventanas antes de soltarlo, sobre todo en pisos altos del Centro y de Gros.
Cruzar a Francia y al resto de Europa
Estando la frontera a veinte minutos, esta es una consulta constante. Dentro de la Unión Europea el animal necesita microchip, pasaporte europeo y vacuna antirrábica en vigor, con al menos veintiún días desde la primovacunación. No hay control sistemático en Behobia, pero se puede pedir la documentación y sin ella el animal no pasa. Si el traslado es definitivo, conviene además registrar al animal en el país de destino.
Reino Unido y destinos de fuera de la Unión
Tras el Brexit el pasaporte europeo ya no vale para entrar en Reino Unido: hace falta certificado sanitario animal, y para perros también tratamiento contra la equinococosis administrado por veterinario entre uno y cinco días antes de la entrada. Para destinos fuera de Europa aparecen la titulación de anticuerpos frente a la rabia y, en algunos países, cuarentena. Nada de esto lo firmamos nosotros: lo firma tu veterinario. Lo que hacemos es decirte con cuánta antelación tienes que empezar, que en algunos casos son meses.
Si tiene que ir en avión
El aeropuerto de Hondarribia tiene poca oferta para animales en bodega, así que muchos traslados largos acaban saliendo por Bilbao, Madrid o Barcelona. En ese caso hacemos el trayecto por carretera hasta el aeropuerto y la entrega en la terminal de carga, con el transportín ya homologado y etiquetado. Los animales pequeños suelen poder ir en cabina; a partir de unos ocho kilos con transportín, bodega, y cada compañía tiene sus reglas y sus límites de temperatura.
Conejos, aves, peces y exóticos
También los movemos, cada uno con su historia. Las aves se estresan con la luz y viajan con la jaula cubierta. Los acuarios son lo más complicado: el agua no se traslada, se traslada el pez en bolsa con oxígeno y el material filtrante húmedo para no perder la flora bacteriana, y el montaje en destino corre prisa. Si tienes un animal exótico, comprueba antes si está catalogado como especie invasora o necesita CITES, porque ahí hay más papeleo que transporte.
Lo que no hacemos
No sedamos. La sedación en transporte, y muy especialmente en vuelo, está desaconsejada por la mayoría de los veterinarios porque afecta a la termorregulación y al equilibrio. Si tu veterinario la prescribe, la administra él antes de la salida y bajo su criterio. Nosotros llevamos agua, bebedero, mantas absorbentes, correa de repuesto y el teléfono de tu veterinario, y si el animal toma medicación nos la entregas con las indicaciones por escrito.
